martes, 15 de febrero de 2011

La RAE y el ministerio de igualdad

Es muy curioso (vergonzante diría yo) saber que de los 460 académicos de la Real academia de la lengua española, tan sólo cinco mujeres han conseguido ocupar un sillón en dicha academia y más si nos enteramos que la primera que consiguió acceder al sillón fue Ana María Matute nombrada en 1998; Carmen Iglesias en 2002; Soledad Puértolas lo consiguió en 2010 y La filóloga Inés Fernández-Ordóñez, catedrática de Lengua de la Universidad Autónoma de Madrid, nombrada recientemente.
Todo esto es, como todos ya sabemos, motivado por el irracional machismo dominante en nuestra sociedad y heredado de las antiguas generaciones.
Que se puede esperar de una R.A.E. fundada en 1713 por Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena, un año más tarde el rey Felipe V la instauró bajo su "amparo y Real Protección". Por lo que se puede decir que ha habido que esperar casi tres siglos desde su fundación, para que una mujer fuera nombrada académica de la Real lengua española.
Pero, en opinión de muchas personas, la Real Academia Española no sólo no reflejan las corrientes sociales y culturales que transcurren cada vez con más fuerza a favor de la igualdad en lo que se refiere a presencia de mujeres y hombres, también en lo referente a los términos que incluyen y aquellos que siguen sin pasar a formar parte del Diccionario.
Y para más agravio en nuestro actual gobierno nos adosan una nueva cartera ministerial denominada ministerio de igualdad, que se dedica a confundir la ya confusa realidad social en materia de igualdad, con palabras como: “miembros y miembras”. Cuando el diccionario de La RAE dice: Miembro: Individuo que forma parte de un conjunto, comunidad o cuerpo moral. ¿Sería correcto entonces, decir individuo e individua?...Dicho de otro modo, "miembro" no es ni masculino ni femenino, sencillamente es neutro. Claro es que en este caso la culpa DIRECTA no es de la RAE, SINO DE LOS POLÍTICOS, pero eso si los miembros de la RAE, después de dos años y medio transcurridos, aún no les han corregido el error.

Todo ello nos da que pensar que ni los políticos cumplen con la misión por la que han sido elegidos, ni los académicos de la lengua española tampoco.
“Zapatero a tus zapatos”...Que dice un dicho popular. Dejen a los “expertos miembros” de la lengua con su tarea y ustedes los políticos dediquen su costoso tiempo a hacer política…¡Ha eso sí!...Política para el pueblo. Porque la sociedad demanda igualdad, igualdad sí, pero en todos los ámbitos de la vida, no pierdan su tiempo, tiempo que pagamos caro todos los contribuyentes, en confundirnos con vocablos absurdos y hagan políticas de igualdad para todos los ciudadanos, ya sean mujeres u hombres.